La AIJEC ha celebrado una nueva edición del Almuerzo de la Experiencia con Carlota Pi, cofundadora de Holaluz, en una sesión que ha puesto el foco en lo que significa emprender hoy con una visión a largo plazo.
Con más de 15 años de trayectoria, Holaluz ha construido un modelo basado en conectar proveedores de energía verde con clientes de todo el país, con un objetivo claro desde su origen: contribuir a hacer un mundo mejor a través de la energía. “¿Qué podemos hacer nosotros para mejorar el mundo?” es la pregunta que, según Pi, da sentido al proyecto y guía las decisiones estratégicas.
Durante la conversación, puso el foco en la importancia del propósito como guía. En este sentido, compartió algunas de las lecciones aprendidas a lo largo del camino, marcado por momentos de expansión pero también por dificultades que han obligado a la compañía a adaptarse y redefinirse.
En este contexto, Pi reivindicó la necesidad de mantener el foco en el largo plazo: “La velocidad está sobrevalorada. Lo que importa es avanzar en la dirección correcta, paso a paso”, afirmó.
Otro de los ejes centrales de su intervención fue el papel de las personas dentro de las organizaciones. “Las empresas son las personas”, destacó, insistiendo en la importancia de rodearse de talento, pero sobre todo de valores. En este sentido, fue clara: “Hay una línea roja: no hacer nada con mala gente”.
Esta idea se traslada también a los órganos de gobierno. Pi subrayó la importancia de contar con consejos de administración formados por personas alineadas con el proyecto y sus valores, advirtiendo del impacto que puede tener una mala decisión en este ámbito.
Más allá de su experiencia empresarial, la cofundadora de Holaluz apuntó a la necesidad de electrificar la demanda energética a través de fuentes no contaminantes y defendió el papel de la tecnología para hacer accesible la energía verde.
El encuentro terminó con una invitación a los asistentes a reflexionar sobre qué pueden hacer desde sus empresas para contribuir, aunque sea de manera pequeña, a generar un impacto positivo.
Desde la AIJEC, este tipo de sesiones siguen consolidándose como espacios de encuentro donde los jóvenes empresarios pueden compartir experiencias reales, aprender de referentes y crecer conjuntamente.